Angel

RESIGNIFICACION DE LA OBRA

"Angel" tiene que ver con la manera en la que nos relacionamos con el mundo exterior. Habla acerca de las exigencias externas y de las autoexigencias. De las idealizaciones.
"El deber ser" que nos insume enormes cantidades de energía, mucho esfuerzo en tratar de ser lo que no somos.

En la obra, la imagen más clara es la de un ángel volando con la cabeza hacia abajo. Un ángel bueno que viene del cielo. La manera en la que nos mostramos y a su vez, la forma como los otros desean vernos. Parametrizado nuestro comportamiento, nos convertimos en sujetos petrificados, predecibles, anulando así toda capacidad para enfrentarnos libremente con el mundo

Con algo de imaginación, podrás ver en el vértice inferior del cuadro como, sutilmente, se delinean los rasgos de otro ángel: el diablo. Lucifer, el príncipe de los ángeles rebeldes.
En tonos rojos una de sus mejillas descansa sobre un lado del ángulo. Sus cuernos lo hacen sobre el otro lado.

Te cuesta verlo, ¿no es así?

Pues bien, lo mismo sucede en nuestras vidas. Negamos y no reconocemos los aspectos que puedan resultar negativos para los demás. Con la presión por agradar al mundo para poder manipularlo, nos obsesionamos trabajando sobre nuestra imagen, sobre las apariencias, sin permitirnos ser nosotros mismos.

Ser lo que somos, con nuestras virtudes y también con nuestras limitaciones, con nuestros aciertos y también con nuestros errores, nos lleva a ser mejores seres humanos. Más adaptables a cada situación, según ésta se va planteando. Permitiéndonos equivocarnos.
Paradójicamente no desde el esfuerzo. No desde la competencia. No desde aquella exigencia de que "debemos tratar de ser mejores". Esfuerzo igual a competencia, lo que deriva en resaltar las diferencias, que no tiene otro final que la discriminación de todo aquello que resulta distinto.
¿Distinto a qué? A un invento basado en reglas, prejuicios y preconceptos que alguna vez, otros programaron en nuestras mentes. Ideas que, quizá, nada tiene que ver con nosotros mismos.

Podríamos resumir el significado de la obra en una oración, conocida como la oración de la terapia Gestáltica, escrita por el Dr. Fritz Perls, y que dice así:

"Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo.
No estoy en este mundo para llenar tus expectativas.
Y tú no estás en este mundo para llenar las mías.
Tú eres tú y yo soy yo.
Y si por casualidad nos encontramos es hermoso.
Si no, no puede remediarse."


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